Goleada en Rosario

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De visita, River se impuso por 4-1 con los goles de De la Cruz, Julián Álvarez, que se lució con dos tantos, y Carrascal. El Millonario marcha escolta, a dos de los líderes.

River confirmó sus aspiraciones pelear en la Liga Profesional: derrotó 4 a 1 a Newell’s en Rosario por la 11ª fecha y quedó a apenas dos puntos de la cima de la tabla de posiciones, que habitan Talleres de Córdoba y Lanús.

El Millonario golpeó temprano, ante una Lepra que intentó presionarlo para arrinconar a su adversario. Pero a los 4 minutos Enzo Pérez salió del asedio y habilitó a Julián Álvarez, que se sacó la marca de encima con el control y asistió a De la Cruz, quien cruzó el derechazo para rubricar el 1-0.

La intensidad del dueño de casa no mermó ante el inesperado tropiezo. Con los laterales pasando al ataque al unísono y Scocco saliendo para no darle referencia a la defensa visitante y repartiendo juego, generó tres chances de gol casi inmediatamente: un remate cruzado de Comba, un intento de Bittolo que tapó Armani, un pase de Sordo para Compagnucci, que derivó en un tiro ancho.

De contra, o cuando encontró vías para salir prolijo por abajo, River también asustó. Como a los 15, cuando tras un centro de Angileri y un rebote fortuito en Zuculini, Carrascal, de cabeza, desperdició una oportunidad inmejorable.

Pero Newell’s continuó empujando con un ritmo vertiginoso, y por momentos complicando a la Banda por los costados. Y, de tanto ir, encontró su premio: a los 35 minutos, Scocco controló en la puerta del área, vio el hueco y martilló de derecha para superar la estirada de Armani. No lo gritó, por su pasado y su vínculo con River.

Para los de Núñez, la carta de peligro siguió siendo Julián Álvarez, intratable en el mano a mano. A los 43 minutos, el delantero de la Selección envió el córner y anticipó Robert Rojas, pero el arquero Aguerre resolvió dos veces.

Tan incómoda estaba la visita en el campo que Gallardo ensayó un doble cambio: Rollheiser y Simón por Romero y Zuculini. Y casi inmediatamente, a los 15 minutos del complemento, Angileri quiso probar a Aguerre, el intento le salió desviado, pero le quedó el balón a Álvarez, que controló y definió con pericia.

Con mayor cantidad de pies sensibles para asociarse, a pesar de que en su área siguió penando, River volvió a gritar gracias a una construcción perfecta. Vigo centró para De la Cruz, quien giró para buscar a Carrascal. el colombiano buscó la pared con Álvarez, el cordobés devolvió con justeza y el enlace la pinchó para decretar el 3-1.

El partido se terminó de romper. Y, con espacios, River (y sobre todo Álvarez) fue letal. A los 31, Palavecino habilitó al delantero, quien selló el 4-1. Dos goles propios, dos asistencias. Una actuación de ensueño. 

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